Quizás, solo es que tengo el antojo de Petter Pan, el de no querer crecer jamás. Y esque en la infancia, es donde uno vive de verdad.Porque duele menos una herida en la rodilla que un corazón roto, perder un juguete a perder a una persna
.
A veces me gustaría tener cinco años, para poder hacer avión por la calle y la que la gente no me mire mal, para saltar y gritar y que todo me diera igual.
Me gustaría que me volviera la ilusión que tenía de niña, porque antes tenía mentas. Por ejemplo conseguir colorear sin salirme de la raya, pero ahora eso ya son tonterías.
Sobre todo, quiero ir a ese país al de Nunca jamás porque allí se es feliz. Porque madurar no es algo que bueno, porque quieras o no, poco a poco se te va gastando la vida, y pierdes todas las ilusiones que has ido adquiriendo. Porque dime, ¿Donde esta ahora tu sueo de ser astronauta y conquistar todos los planetas?
Son cosas como esa, que te hacen pensar que si hibieras vivido un poco más de pequeño, huberas disfrutado el doble d emayor y esque Petter tiene razón.
¿Para que crecer? Si así soy feliz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario